lunes, 4 de abril de 2011

``¿Venderías tu alma al diablo, por la inmortalidad?´´

Esta clásica pregunta corresponde al mito de Fausto, por un momento me la llegué a plantear de verdad y esta fue mi respuesta. No, al principio nos parecería entretenido y divertido, pero conforme pasara el tiempo, tu vida se volvería aburrida y monótona. A eso habría que añadirle el dolor de perder a las personas que quieres, mientras tú sigues vivo. Todo se volvería rutinario y la esencia de la vida es disfrutar cada día como del último se tratase, no como un día más de tu interminable vida. En el caso de ser inmortal, también se desvanecerían todos los miedos y aunque nos cueste creerlo, el miedo es, en cierto modo, lo que nos da vida, incertidumbre. En conclusión, pienso que al igual que en los mortales, el final de la vida es la muerte, para los inmortales, sería la rutina y la ausencia de miedo.
Los inmortales no llegarían a la muerte pero tampoco vivirían la vida.

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